La ciencia a tus pies

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«La ciencia a tus pies» fue una campaña de street marketing que tuvo lugar en las dos semanas de vacaciones navideñas de 2018.

Aquí puedes ver la noticia de la presentación a medios: http://www.granadaciencia.es/una-campana-de-street-marketing-difunde-la-ciencia-en-navidad/

«Desde Granada hacia…» es una campaña de Granada. Ciencia para una Ciudad y la agencia Limón Publicidad. Con la colaboración de Metropolitano de Granada, la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT) – Ministerio de ciencia, innovación y universidades, Emasagra y Fundación Caja Rural.

Si te has dado un paseo por el centro de Granada estas navidades los habrás visto. Han tomado algunas de las calles más céntricas de la ciudad. Son pequeños mensajes científicos. Siempre es peligroso en ciencia hacer este tipo de afirmaciones espectaculares. Algunos terminan quedándose anticuados. Otros no aguantan una revisión totalmente exacta. Otros, son víctimas de la redacción. Pero es lo que tiene la ciencia, que se autovigila continuamente. En cualquier caso, todos ellos nos hacen pensar y sobre todo maravillarnos por lo alucinante que puede llegar a ser la naturaleza.

Te invitamos a que indages un poco más en cada uno de estos mensajes en el pavimento. Bienvenidos a Granada, Ciudad de la CIencia y la Innovación.


 

«Solo el 4% del Universo son galaxias, estrellas, planetas y seres vivos. Eres materia exótica»

Bueno, en realidad, parece ser un poco más, en concreto un 4,9% …pero quedaba un poco más dramático afirmar que toda la composición de materia bariónica del universo, es decir, la materia que compone las galaxias, la tabla periódica de elementos, o a tu madre, apenas es un 4% de toda la que existe en todo el cosmos. ¿Y el resto qué es, entonces? Pues, un 26,8% es materia oscura – una materia cuya naturaleza desconocemos y que hasta ahora sólo se ha podido detectar de forma indirecta a través de su interacción gravitatoria con las galaxias -. El resto, un 68,3%, es la llamada energía oscura, una misteriosa fuerza responsable de acelerar la expansión del Universo. O sea, que básicamente, el universo está compuesto de ignorancia. ¿Y cómo sabemos esto? Pues por varios métodos, pero el dato principal lo aportó la mision Planck de la Agencia Espacial Europea, lanzada en el año 2009, y que observó la radiación cósmica de fondo, una radiación generada cuando el universo apenas contaba 300 000 años de edad y que aún nos acompaña. En cualquier caso, está claro que el universo está compuesto de otra cosa muy diferente a nosotros. Somos los bichos raros, o si lo prefieres, la guinda del pastel.

Pero, ¿por qué estos porcentajes y no otros?

Para saber más: El legado de la misión PLanck / ¿Cómo sabemos la composición del universo? (Quantum Fracture)


«En nuestro cuerpo hay más células bacterianas que humanas»

Tradicionalemente se ha considerado que hay unos 100 billones de bacterias en nuestro organismo, es decir, por cada célula propia tenemos unas diez bacterias campando alegremente por nuestro cuerpo, pero estos cálculos últimamente se han refinado y quizás la proporción no sea tan alta. En cualquier caso, somos un gran sistema bacteriano con piernas. Es parte de nuestra microbiota, y lejos de indicar que somos animales sucios (que lo somos), lo que nos viene a decir es que somos un enorme y complejo sistema simbiótico, ya que nos beneficiamos de ellas y ellas de nosotros. La mayoría son fundamentales para nuestra salud, desde las que habitan en nuestro intestino, hasta las que se encuentran en nuestros genitales, piel, boca, saliva, estomago, etc. De hecho, muchas enfermedades se producen por un desequilibrio en nuestra microbiota. Solo en el ambiente estéril del útero materno nuestro organismo se encuentra libre de bacterias. Vamos, que por más que queramos, nunca estamos solos. Nuestras bacterias van con nosotros (aunque tranquilo, en total solo aumentan en unos doscientos gramos tu masa corporal).

Pero, entonces, ¿hasta que punto nuestro exito cómo especie se debe a esta simbiosis?

Para saber más: https://microbioun.blogspot.com/2016/10/cuantas-bacterias-tenemos-en-nuestro.html / https://naukas.com/2013/03/21/se-puede-vivir-sin-bacterias/ / https://naukas.com/2013/11/22/ensename-tu-microbioma-y-te-dire-quien-eres/


«Las teorías caen. Los paradigmas cambian. Los experimentos fallan. Un teorema es para siempre. Que se lo digan a Pitágoras.»

Es lo que tienen las matemáticas, que hay que demostrarlas. Las leyes físicas pueden ser muy elegantes e inclusos consistentes desde un punto de vista matemático, pero continuamente están escrutadas por la observación de la naturaleza. Ya le ocurrió al mismisimo Newton. Su teoría de la gravitación universal se convirtió en un caso particular de una teoría más completa que supuso un cambio de paradigma: la relatividad general de Einstein. Pero, un teorema matemático, una vez demostrado, es para siempre. Mientras no sea demostrado será una conjetura, y todavía hay unas cuantas conjeturas esperando su demostración, esperando el momento en el que se conviertan en teoremas y se hagan eternos. Así que «si quieres demostrar tu amor, puedes regalar un diamante, pero si de verdad quieres regalar algo que sea para siempre, regala un teorema. Eso si, tendrás que demostrarlo».

Pero, no lograr demostrar una conjetura, ¿significa que las matemáticas aún son incompletas?

Para saber más: Este texto esta basado en el monólogo de Eduardo Sáenz de Cabezón, ganador de Famelab España 2013: https://www.youtube.com/watch?v=gHJNMiSFuAM


«Un poco más cerca o lejos del Sol, y no habría agua líquida en la Tierra. Un baño en el mar es pura suerte»

Alrededor de cualquier estrella existe una banda imaginaria llamada zona de habitabilidad. Cualquier planeta que orbite su estrella dentro de esta banda, y que tenga unas condiciones físicas y químicas adecuadas, puede ser susceptible de tener agua líquida sobre su superficie. Es decir, si el planeta orbita muy cerca de su estrella, la alta temperatura del planeta va a impedir que tenga agua líquida sobre la superficie. Si, por el contrario, orbita muy lejos de esta, las bajas temperaturas impedirán que el agua superficial no sea más que hielo congelado. Pero los límites de esta zona de habitabilidad no solo dependen de la distancia a la estrella. El tamaño del planeta, la existencia de una atmósfera, y la composición de esta, son también elementos fundamentales para definir los límites externos e internos de la zona de habitabilidad. Por ejemplo, un planeta como Venus tiene una temperatura superficial mucho mayor que la que le correspondería según su distancia al Sol, debido a una atmósfera dominada por el dióxido de carbono, un potente gas invernadero. Por otro lado, Marte se encuentra dentro de la hipotética zona de habitabilidad del Sistema Solar, pero su pequeño tamaño le ha impedido tener una atmósfera lo suficientemente densa como para poder disponer de agua líquida en su superficie. Otra cosa es tener agua líquida en el subsuelo. Por ejemplo, satélites como Europa o Encelado, claramente situados fuera del límite exterior de la zona de habitabilidad solar, parecen claramente disponer de agua líquida en el subsuelo, gracias al efecto térmico de sus planetas progenitores, los gigantes Júpiter y Saturno. En fin, que la Tierra se encuentra en un enclave preciso y dispone de las condiciones adecuadas para que podamos darnos un baño en su superficie. Mejor que no alteremos este equilibrio.

Pero, si la estrella evoluciona, ¿cambia su zona de habitabilidad? ¿cómo cambiará en el caso del Sol?

Si quieres saber más: https://danielmarin.naukas.com/2018/05/13/el-metano-y-la-zona-habitable-alrededor-de-una-estrella/ 


«Tu smartphone es mucho más potente que el ordenador que nos llevó a la Luna»

Pero mucho, mucho. Para que te hagas una idea, un smartphone de 1000 mhz y 512 MB de RAM (sí, medio gigabyte de RAM), tiene 100.000 veces más RAM que el Apolo Guidance Computer (AGC), el “ordenador” diseñado por el laboratorio del MIT y que gestionaba todo lo que ocurría en la nave que llevó a los astronautas de la misión Apolo 11 a la superficie de la Luna. Pero no hace falta irse a 1969. Cualquier sonda actualmente en el espacio está controlada por un ordenador de capacidades mucho menores que cualquiera de los que podamos tener en casa o en la oficina, o en nuestro bolsillo. Es la consecuencia directa de la ley de Moore, una ley empírica que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador. Por este motivo, en las misiones espaciales se mantiene en tierra una o varias réplicas exactas, tanto en hardware como en software, de todo el equipamiento que va en vuelo. Esta réplica es la que se emplea para probar previamente cualquier necesaria actualización del software que se deba enviar a la nave. Son los pequeños problemas de vivir en un mundo de tecnología de desarrollo tan vertiginoso.

Pero, la ley de Moore ¿no tiene límite?

Para saber más: https://www.xataka.com/espacio/un-ordenador-menos-potente-que-tu-movil-y-el-resto-de-tecnologia-que-nos-llevo-a-la-luna / https://www.fayerwayer.com/2012/08/los-computadores-del-apolo-11-que-llevaron-a-neil-armstrong-a-la-luna/


«¿Qué tienen en común Alhambra, jabalí y limón? Son algunos de los más de 4000 arabismos que tiene el castellano»

Los árabes habitaron la península ibérica durante siglos. Lógicamente esta presencia dejó su huella en un elemento tan permeable como es la lengua. Nuestro castellano actual es parte de la evolución del castellano antiguo y de las lenguas árabes que poblaron el reino andalusí.

Son, por tanto, muchas las palabras y fonemas procedentes del árabe las que conforman actualmente nuestra lengua, en campos semánticos tan diferentes como los topónimos (Almería, Badajoz, etc.), los oficios (alcalde, alfarero…) la agricultura (albaricoque, zanahoria…) los alimentos (escabeche, almuerzo…) y muchos más.

La lengua es una potente herramienta de estudio para ver la evolución de los pueblos a lo largo de la historia: sus migraciones, su influencia, sus relaciones. Es un reflejo fiel de lo que somos y de lo que fuimos.

Y los árabes, ¿no tienen palabras provenientes del castellano antiguo?

Para saber más: https://20000lenguas.com/2015/01/11/mas-de-4000-palabras-en-castellano-tienen-origen-arabe/ / https://algarabia.com/lenguaje/los-arabismos-del-espanol-i/


«En un grano de arena hay dos trillones de átomos»

Vale, ya se lo que estás pensando: «pues dependerá del grano de arena, ¿no?» Muy bien pensado. Una respuesta muy científica. Puedes especificar que dependerá del tamaño y tipo de grano, de su forma, de su composición, etc. Bueno, llegado este punto, hacemos algo muy típico de los físicos: marcar las características del sistema. «Sea un grano de arena perfectamente esférico, de radio unos 0,2 milímetros, formado exclusivamente de dioxido de silicio (SiO2)» Está es una suposición bastante asumible para un grano de arena del desierto. Si hacéis los cálculos considerando que la masa molar del dioxido de silicio es de unos 60gr/mol, y que su densidad es de unos 2,6 gramos por centímetro cúbico, os saldrá unos dos trillones de átomos (considerando que una molécula de dioxido de silcio está compuesta por tres átomos) En realidad, es una aproximación que no considera muchas cosas, pero que nos vale para hacernos algo de idea de lo extremadamente pequeño (respecto a nuestra visión antropocéntrica, por supuesto) que es un átomo, y no digamos ya un electrón o cualquier otra partícula fundamental. Pero sobre esos minúsculos ladrillos fundamentales se construyen los planetas, las estrellas, las galaxias…o los granos de arena.

Pero, si los átomos están particularmente vacios, ¿sobre que estamos caminando

Para saber más: https://www.xatakaciencia.com/fisica/algunas-cifras-y-analogias-sobre-los-atomos


«El tabaco afecta a la expresión de tu genoma y la de tu descendencia. Cuídate, es epigenética»

Salvo mutaciones aleatorias o errores en el copiado durante el proceso de división celular (y algún que otro factor más) nuestro ADN permanece más o menos inalterado durante buena parte de nuestra vida, protegido en el núcleo de nuestras células. ¿Significa esto que no se ve afectado por ningún factor externo? ¿Qué el medio ambiente no influye en “nuestra genética”? No del todo.

La función de nuestros genes es la de expresarse en proteínas, que son las “máquinas celulares” que definen cómo es y cómo funciona nuestro organismo. Existe toda una serie de mecanismos externos al propio ADN que regulan la activación y desactivación de la expresión de los genes. De esta forma, un mismo ADN puede transcribirse en diferentes proteínas en función de qué genes se expresan y cuáles no. Este conjunto de mecanismos que regulan la expresión del ADN es lo que se denomina “epigenética” – literalmente “por encima de la genética” – y depende mucho de factores externos, es decir, del medio ambiente en el que vivimos y con el que interaccionamos. 

Por ejemplo, ya en los años cincuenta, se demostró que cuando determinadas bacterias cambian su dieta de glucosa a lactosa, los genes que metabolizan la glucosa quedan desactivados, y activados los que metabolizan la lactosa, por supuesto sin que el ADN de la bacteria cambie ni un solo gen. Lo que cambia es el “apagado” y “encendido” de un tipo u otro de genes. Y lo mismo ocurre con los seres humanos. Por este motivo,  factores externos como el tabaquismo, la nutrición, o la contaminación, pueden modificar nuestra “epigenética” y hacer que el mecanismo de expresión de genes se modifique, hasta el punto de que pueda derivar en diferentes tipos de enfermedades crónicas…sin que cambie un solo gen.

Digamos, que el ADN es un piano. Las teclas (los genes) son las mismas siempre. Pero la melodía dependerá del interprete (que activará unas y otras no), y la calidad de la interpretación dependerá del estado de ánimo y de las capacidades del músico.

Lo alucinante es que estos cambios epigenéticos provocados durante nuestra vida al interaccionar con el medio ambiente pueden heredarse de padres a hijos e incluso a nietos. Cada vez hay más pruebas de que, por ejemplo, sociedades que han pasado por épocas de fuertes hambrunas han transmitido a su descendencia problemas de salud potencialmente crónicos asociados a la malnutrición, o que los efectos nocivos del tabaco en los padres y madres puede llegar a afectar a la expresión genética de sus hijos.

El ambiente en el que vivimos, la manera en la que nos cuidamos, puede transmitirse de generación en generación.

Pero, entonces, ¿la evolución de las especies está marcada por el medio ambiente? ¿Lamarck tenía razón?

Para saber más: «GEN» – Siddhatha Mukherjee – Editorial Debate / https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371%2Fjournal.pbio.2006497&utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


«Entre las más de 7000 lenguas del mundo, la palabra más común es «mamá»»

En realidad, un estudio reciente parece darle el privilegio de palabra universal a la interjección «Huh?», o sea, a ese sonido que emitimos cuando queremos decir: «perdona, es que no he entendido nada de lo que has dicho», pero tampoco es una palabra como para dedicarle un cartel en calle. En cambio, la palabra «mamá» sí que se lo merece, no me digáis que no.

También es verdad que «mamá» no se dice exacamente así en casi todas las lenguas, pero sí que es verdad que suena muy parecido en buena parte de ellas: Mere en francés, madre en español e italiano, Mutter en alemán, mai en portugués, mama en kisuajeli, umame en zulú,  umm en árabe, imeh en hebreo, moeder en holandés, moder en sueco y danés, amn en hindi y urdu, mitir en griego, mor en noruego, mat´ en ruso, me en vietnamés, mu en chino. El sonido «m» es común a todas ellas.

Pero no fue en 1959 cuando el antropólogo George Peter Murdock reunió las pruebas que demostraban que la palabra «mamá» era realmente uno de los términos más comunes en buena parte de todas las lenguas del mundo, indpendientemente de su origen. ¿Por qué?

La respuesta la dio un linguista ruso, Roman Jakobson, en su texto Why “mama” and “papa”? donde viene a demostrar que la palabra mama es un «nursery form», es decir, una palabra que surge del lenguaje de los bebes, y se introduce en el lenguaje de los adultos a través del «baby talk», esa forma de hablar tan peculiar que adoptamos los adultos cuando hablamos con los los niños (densé un paseo por una guardería para saber de que hablo)

Así pues, el sonido «ma» es uno de los más fáciles de pronunciar, especialmente para un bebe, cuyo recursos son aún muy limitados y no pueden expresar sonidos consonanticos. El bebe balbucea «ma..ma» y el adulto, en plena frenesí de «baby talk» lo asocia a consonantes, cuando no lo son, y a la figura más cercana generalmente al bebe: la mama.

Para Jakobson, ma-ma está más allá de cualquier lengua, porque surge de un sonido espontaneo y natural en el ser humano cuando cuenta con pocos meses de edad, probablemente para llamar la atención y pedir comida, y al que, en seguida, asociamos un significado, el de una madre (o padre) dispuesta a atenderle.

Todo esto está muy bien, pero, entonces ¿por qué en japonés se dice «ha-ha»? …

Para saber más: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013-08-10/por-que-mama-y-papa-se-parecen-en-todas-las-lenguas_15897/


«Toda la humanidad desciende de una única mujer que vivió en África hace 200 000 años»

Vaya afirmación. ¿Me está diciendo la ciencia que existió la Eva bíblica?

No, ni mucho menos. Ni tam siquiera que fuera la única mujer fertil y con descendencia en aquellos albores de la especie humana. Lo que la ciencia nos dice es que si construyeramos el arbol genealógico de cualquier ser humano que habita hoy el planeta, todos ellos tendrían un antecesor común. Nuestra primera abuela.

¿Y cómo sabemos esto? Pues gracias a un legado que esta mujer nos dejó en el interior de nuestras células hace doscientos mil años y que ha permanecido prácticamente inalterable desde entonces: el ADN mitocondrial.

Las mitocondrias son unas estructuras que tenemos en el interior de nuestras células y que son fundamentales en la producción de energía de estas. Estos organulos tienen su propio ADN, diferente al que tenemos en el núcleo celular, mezcla de nuestro ADN materno y paterno. Por el contrario, el ADN mitocondrial (ADN-m) pasa inalterado de una generación a la siguiente, y además, solo lo heredamos de nuestras madres, que a su vez lo heredaron de sus madres, y así sucesivamente.

Si una mujer solo tiene descendencia masculina, su linaje mitocondrial se perderá, ya que estos no serán capaces de transmitirlo a sus hijos (nota: hace muy poco ha salido el caso de un grupo de bebés chinos que han heredado el ADN-m de sus padres, pero es un caso muy raro)

Bien, pues en los humanos modernos, el número de linajes de ADN-m se reduce solo a uno. Es decir, podemos rastrear nuestro linaje mitocondrial hasta terminar en una sola hembra que existió en África, entre lo que hoy es Botsuana y Namibia, perteneciente a un pequeño grupo de individuos que salieron de Africa hacia Europa y Asia hace unos doscientos mil años.

Es paradójico pensar que toda la humanidad actual somos emigrantes africanos.

Pero, ¿qué ocurre si se confirma que hay más casos de ADN-m herederado de los padres?

Para saber más: «GEN» – Siddhatha Mukherjee – Editorial Debate /Raúl Megías (@rmegiasrda)
(https://twitter.com/rmegiasrda/status/1075000163540852736?s=03)


«El Sol produce cada segundo toda la energía que consumiría Europa en un millón de años»

Y nos hemos quedado cortos. Para que os hagáis una idea, según las estadísticas de la Unión Europea, nuestro continente consumió en 2015 una energía equivalente a cerca de mill millones de toneladas equivalentes de petróleo (mtoe). Esto equivale a unos 40 trillones de julios (4x10e19 julios), solo en 2015. Si asumimos (lo cual es mucho asumir, por otro lado), que este consumo se mantendrá constante en el tiempo, implicaría que un millón de años, solo Europa consumiría 4x10e25 julios, es decir, un 4 seguido de 25 ceros (y si cogemos todo el consumo mundial nos iríamos a diez veces más). Pero es que la luminosidad solar, es decir, la cantidad de energía por unidad de tiempo que emite el Sol es de aproximadamente 4x10e26 julios por segundo. Es decir, en realidad, en un solo segundo el Sol emite toda la energía que Europa consumiría en diez millones de años. Pero, claro, esto tiene trampa, ya que esta NO es la cantidad de energía solar que llega a la Tierra. Actualmente, la llamada constante solar – cantidad de radiación solar por unidad de tiempo y área que llega a la tierra – es de 1366 julios por segundo y metro cuadrado de superficie, una cantidad algo más modesta, pero que bien aprovechada serviría para suplir en buena parte las necesidades energéticas del planeta sin necesidad de usar combustibles fósiles. Una energía limpia prácticamente infinita.

Pero, ¿cómo podríamos aprovechar esa energía los días nublados?

Para saber más:  Bio4SKA – A new power generation .
https://vimeo.com/222974045


«El cerebro tiene más de 86 000 millones de neuronas. Úsalas.»

Lo primero de todo, pedimos disculpas porque en la versión final del vinilo metimos la pata y desapareció el «millones». Ya estamos editando una versión corregida, pero esta drástica reducción del numero de neuronas en nuestro cerebro seguro que no hubiera gustado a la Dra. Suzana Herculano y a su grupo, responsables del trabajo científico que ha determinado dicho número, aunque no las hayan contado una a una.

El original método que siguieron consistió inicialmente en disolver el cerebro empleando un reactivo que destruía las membranas celulares dejando los núcleos de las neuronas intactos. El resultado fue una sopa con todos estos núcleos disueltos en ella de manera homogénea. Posteriormente, se analizaron al microscopio cuatro o cinco muestras de esta «sopa cerebral» y se contaron los núcleos, extrapolando el número medio obtenido a la cantidad total de sopa. Sencillo y rápido. Este mismo método lo emplearon para contar las neuronas de diferentes especies en diferentes fases de su desarrollo.

Mientras en los roedores, el número de neuronas aumenta significativamente a medida que el tamaño del cerebro crece, en los primates, el número medio de neuronas se mantiene más o menos similar a medida que se desarrolla su cerebro, pero siempre es superior al número de neuronas al de un ratón con un cerebro similar en tamaño. De hecho, si consideramos la relación entre número de neuronas y tamaño/peso del cerebro, un roedor con 86 mill millones de neuronas debería tener un cerebro de … 36 kilogramos, algo inviable, en cambio, un cerebro de primate del mismo número de neuronas pesaría unos 1,24 kilogramos, más o menos, lo que pesa un cerebro humano. Así que, de alguna manera, solo somos un «primate con más neuronas».

Además, en nuestro caso, de los 86000 millones de neuronas, unas 16000 millones se encuentran en nuestro cortex cerebral, el lugar del cerebro donde se «asienta» nuestras capacidades de razonamiento abstracto.

Pero mantener 86000 millones de neuronas en funcionamiento exige un pago energético importante, en concreto unas 516 kilocalorias por día, algo imposible de conseguir con la dieta propia de un primate (del tipo que sea). Esto ha llevado a algunos investigadores a defender que una de las claves del éxito evolutivo de nuestra especie fue aprender a cocinar los alimentos. Esto nos permite ser la especie que mayor rendimiento energético obtiene de los alimentos que ingiere, al estar ya pre-digeridos por la cocción. Para estos investigadores, el descubrimiento del fuego y su empleo para cocinar los alimentos supuso el punto clave para que nuestro cerebro aumentara drásticamente nuestro número de neuronas, lo suficiente como para empezar a hacer de la gastronomía y la cocina un arte y una ciencia, algo difícil para el resto de primates.

Pero, entonces, ¿la inteligencia y la consciencia solo depende del número de neuronas?

Para saber más: Charla TEDx Dr. Suzana Herculano. https://www.youtube.com/watch?v=_7_XH1CBzGw


«La vía láctea se mueve a dos millones de kilómetros/hora. No le digas a tu hij@ que se esté quiet@. No puede.»

Este es el resultado de un reciente trabajo publicado en Nature Astronomy que demuestra que nuestra galaxia se mueve a dicha velocidad respecto a la radiación cósmica de fondo, una radiación que permea todo el cosmos y que se originó cuando el universo apenas tenía 300000 años de edad, y que sirve de sistema de referencia para medir velocidades galácticas. El responsable de este movimiento es doble. Por un lado, nuestra galaxia es atraida gravitatoriamente por un inmenso grupo de galaxias situado a 650 millones años luz de distancia denominado «supercumulo de Shapley». Por otro lado, un gran vació cósmico situado justo en dirección contraria al movimiento de nuestra galaxia tiene un efecto neto de «empuje» provocado por la expansión propia del espacio. Sumando ambas fuerzas hace que vayamos como locos por el cosmos. Pero, vamos, que tampoco en el interior de nuestro coche galáctico las cosas estén quietas: a la velocidad de rotación de la superficie terrestre, súmale los 107 227 km/h con los que orbitamos respecto al Sol, que a su vez se mueve a 864.000 kilómetros por hora respecto al centro de la Vía Láctea. Conclusión: por mucho que quieras, no te puedes estar quieto.

Pero, ¿qué ocurrirá cuando nuestra galaxia en su movimiento alcance a la galaxia de Andrómeda?

Para saber más: https://media.nature.com/original/nature-assets/natastron/2017/s41550-016-0036/extref/s41550-016-0036-s2.mp4


«En el punto final de esta frase caben 50000 virus.»

De hecho, al ampliar el tamaño de letra (y el punto) para su impresión en vinilo, caben mucho más. En cualquier caso, es una estimación para entender lo extremadamente pequeños con son estos organismos que, salvo excepciones, son demasiado pequeños para poder ser observados con un microscopio óptico, por lo que se dice que son submicroscópicos. Pero, aunque muy pequeños, estos organismos contienen material genético y están sometidos a las leyes de la selección natural, pero para poder metabolizar y reproducirse necesitan “infectar” una célula huésped. Por este motivo, siempre se dice de ellos que están en el límite de la definición de vida. Pero vivos o no, lo cierto es que conviven con nosotros desde el origen de la especie. De hecho, buena parte de nuestro ADN tiene un origen vírico, es decir, tenemos fragmentos de ADN que en algún momento pertenecieron a un virus que infectó células germinales – como un espermatozoide o un óvulo  –  logrando pasar a nuestros descendientes, escondido en el ADN. La mayoría de estos “fósiles” víricos de nuestro ADN están inactivos y no nos sirven para mucho, pero en algunos casos se logran transformar en un gen “útil” y, por ejemplo, actualmente un gen de origen vírico es el responsable de sintetizar en los humanos la proteína sincitina, una proteína que ayuda a los embriones a adherirse al útero y por tanto fundamental para la procreación. Es paradójico, pero finalmente el ADN de un organismo asociado a la muerte y a las enfermedades, al límite de lo que está vivo, nos permite engendrar vida.

Para saber más: https://naukas.com/2018/12/17/de-koalas-drogas-y-virus-fosiles/


«Las hembras de algunas especies se reproducen sin fecundar. Es la partenogénesis»

Como lo lees. Y no estamos hablando de algún extraño animal microscópico, no. Hablamos de – por ejemplo – los pulgones, las abejas, las hormigas, incluso existen casos de fecundación no sexual en el dragón de Comodo, las codornices, o algún tiburón en cautividad.

Este fenómeno puede ocurrir a lo largo de toda la madurez sexual de algunas especies, o en determinados momentos y etapas concretas, donde por alguna razón, falten machos. En ambos casos, el óvulo de la hembra comienza a dividirse como si estuviera fecundado, y la hembra termina generando clones de si misma, sin necesidad de copular con macho alguno.

Desde un punto de vista evolutivo, la reproducción por partenogénesis no es muy óptima, ya que los descendientes son similares genéticamente, incapaces de adaptarse a posibles cambios en el entorno. Pero por otro lado, puede llegar a ser muy cómodo, ¿no?

Cierto personaje de la religión cristiana parió sin necesidad de cópula. ¿Una especie de partenogénesis?

Para saber más: https://maikelnai.naukas.com/2006/12/21/se-espera-que-una-virgen-de-a-luz-estas-navidades-pero-es-un-dragon-de-komodo/ / https://naukas.com/2015/04/15/el-parto-virgen-de-los-pulgones/ / http://www.hablandodeciencia.com/articulos/2012/01/23/partenogenesis-viviendo-sin-machos/


«El cerebro de un adolescente sufre una masiva poda neuronal. Normal si no les entiendes»

No se entienden ni ellos. Su cerebro está sufriendo una improtante resturcturación, necesaria para afrontar la madurez.

El propósito de la poda sináptica es eliminar las estructuras neuronales innecesarias del cerebro aumentando la superficie para la recepción de losneurotransmisores. (Chechik, y colds 1999). El periodo de la poda se extiende desde justo antes del nacimiento hasta la adolescencia y se caracteriza por reducir en un 30%-40% de las sinapsis.

La poda neuronal es un proceso que emplea el cerebro para eliminar conexiones neuronales (sinápsis) innecesarias o no eficientes. Durante los primeros dos años de nuestra vida, se forman nuevas neuronas que se conectan a un ritmo alucinante entre ellas, incluso llegando a alcanzar las 40 000 nuevas sinápsis por segundo. Al terminar esta fase comienza una primera poda neuronal que hace que las conexiones supervivientes se refuercen y sean más veloces y eficaces. Este proceso se entronca mucho con los factores externos, especialmente relacionados con el aprendizaje del niño.

Pues bien, durante la adolescencia ocurre una segunda poda neuronal, reduciendo de nuevo el volumen de sinápsis., pero esta vez más centrada en las conexiones existentes en la corteza prefrontal, es decir, la parte del cerebro responsable de aspectos como la autorregulación de la conducta, el diseño de planes de futuro, y todo ese tipo de cosas que los adolescentes tienen tan controladas (modo sarcasmo ON). Si a esto le unes los cambios de maduración que se producen en la amigdala – donde reside buena parte de las emociones – o en los circuitos de recompensa antes experiencias nuevas – que pueden llegar a activarse/desactivarse con una potencia descontrolada- , tienes la tormenta perfecta: el cerebro de un adolescente.

Así que si en un momento de vulnerabilidad te dice que está hecho un lío, créelo, porque lo está…neurológicamente, hablando.

Para saber más: https://naukas.com/2017/07/14/neurocosas-capitulo-8-cerebro-adolescente/ https://www.psicoactiva.com/blog/la-poda-neuronal-nos-sirve/


«Por mucho frío que haga, la temperatura nunca bajará de -273ºC. La física lo impide»

Parece un poco extraño, pero sí, existe un límite por debajo del cual ya no podemos enfriar más un sistema del tipo que sea. Es lo que se denomina el cero absoluto. Para entender este concepto es necesario considerar que, desde el punto de vista de la física clásica, la temperatura de un sistema viene dada por el movimiento o vibración de las partículas que lo componen. El cero absoluto sería la temperatura a la que hipotéticamente las moléculas y/o átomos de un sistema dejarían de moverse o vibrar. Desde el punto de vista de la mecánica cuántica se dice que las partículas están ocupando el estado de mínima energía posible. Este valor de la temperatura es el punto cero de la escala de temperatura definida por Lord Kelvin (K) en 1848. Los cero kelvin corresponden a -273,15 grados celsius, un valor de temperatura que es imposible alcanzar. De hecho, la mínima temperatura que se ha logrado obtener en un laboratorio terrestre fue en el MIT donde se logró bajar la temperatura de un gas a poco más de medio nanokelvin empleando confinamiento magnético. La temperatura de espacio exterior está un poco por encima de los 2 K.

En torno a esta temperatura se producen fenómenos muy interesantes como los condensados de Bose-Einstein o los superconductores.

Pero, ¿por qué es imposible de alcanzar el cero absoluto?

Para saber más: https://naukas.com/2012/09/03/tcm-la-teoria-cinetica-de-la-materia/

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